ferry-boat-123059_1920

Quizás pueda ser una pregunta poco recurrente, incluso para los más despistados, aquello que concierne a la preparación del equipaje para el susodicho crucero, sobre todo cuando esta forma de viajar se ha democratizado de manera ostensible en los últimos tiempos, pero no está de más hacer mención a modo de sugerencia sobre aquellos elementos básicos que anteceden a los días previos para subirnos al trasatlántico. Antes de nada nos llama la atención, de entrada, que referentes para este tipo de viajes como Royal Caribbean, nos alerten de la necesidad y por razones de seguridad de no llevar transformadores eléctricos, máquinas para preparar café, velas, planchas, drogas ilegales, líquidos inflamables y explosivos como fuegos artificiales. A priori no son elementos que por cuestiones de funcionalidad deban de forma parte del nuestro ajuar para un viaje que parece el paradigma de la comodidad. Cuando embarcamos en el barco-ciudad este nos llevara como el metro suburbano a través de las estaciones que hemos contratado para la línea oceánica. Así que descartando aquellos objetos que podríamos considerar inútiles, deberemos de vestir con prendas casuales, deportivas, cómodas en una palabra y en época estival, huelga decir, que atenderemos a aprovisionarnos del protector solar aunque este suele venderse en las tiendas de a bordo pero a precios más elevados, y ya sabemos que este no es un producto especialmente económico.  Por las noches y preparados para la cena, no estaría de más que alargáramos la mano e hiciéramos un uso más al fondo del armario y aunque dependerá de los gustos de cada uno, el utilizar un traje de impoluto blanco con corbata ó cualquier traje de verano de lino ó algodón en colores asalmonados, crema, tierra ó incluso brillantes como el naranja ó verde nos dará un toque distintivo y a la vez  de frescura, y para las féminas, un vestido de cóctel les llenará de esa magia que ellas saben proyectar.

Cuidado con el tiempo cambiante si hemos escogido el Mare Nostrum, ya que las tormentas suelen producirse con inusitada rapidez, así que no olvidaremos un chubasquero para las inclemencias meteorológicas que puedan sobrevenir. Además es una prenda que por su ligereza y estanqueidad al mismo tiempo nos puede servir para evitar los aires acondicionados, tan incómodos para algunas personas, que en algunas zonas comunes del barco pueden ser fríos.

Si hacemos escala en aquellos lugares donde nos espera alguna visita de carácter religioso, esto suele ser sinónimo cuanto menos de desechar las prendas livianas como los pantalones cortos y tender a vestir de manera más decorosa.

Luego existen toda una serie de recomendaciones más o menos pintorescas que dependerán de la experiencia que podamos tener en estas lides, y nuestro mayor ó menor grado de apasionamiento para un viaje que no se torna en ser precisamente el arquetipo del viaje romántico de épocas pasadas, y claro está, de la estación del año en la que se navega, el tipo de barco que podríamos clasificar en más ó menos formal y el área geográfica por el que discurre nuestro itinerario. Pero parece obvio no embarcar con nada que pueda ser ilegal, como armas, cualquier utensilio no reglado, drogas  o hasta relojes o joyas de entidad que pueden levantar la sospecha en el control aduanero, sobre todo en aquellos lugares restrictivos  como los EEUU. Así que se hace necesario informarse en la compañía que hemos contratado para verificar cuales son aquellos objetos de nuestro equipaje que van a ser prohibidos a bordo.

Por ultimo no olvidar ir provisto de aquellos medicamentos que necesitemos ya que podríamos no encontrarlos en los destinos escogidos ó bien que estos se encarecieran de manera notable. En cuanto a las maletas, que tanta tensión despiertan en algunos por la desconfianza que surge a la hora de visualizarlas entre el maremágnum de las del resto de los viajeros, podría resultar una buena idea colgarles algún lazo de color intenso que las distinga de la otras e incluso en un gesto de anticipación, que la primera fotografía que apareciera en nuestra tarjeta de memoria fuera el retrato, a modo de bodegón, de nuestras maletas, ya que podría sernos de utilidad como prueba, si nos vemos abocados a reclamar su perdida. Esperemos que esto no ocurra y que el viaje les sea placido e inolvidable.